La Palabra se hizo carne
Queridos hermanos y amigos de la Familia Dehoniana:
Sentimos el deseo de ponernos en contacto con todos vosotros, en ocasión de la Navidad y a la vez recordar juntos los hechos y los momentos que nos han ayudado a vivir la experiencia de la Palabra que se ha hecho carne en nuestro vivir de cada día.
En la carta que os enviamos, en ocasión de la fiesta del Sagrado Corazón, nos referimos al don más grande que nos dejó el P. Dehon: “Os dejo el más maravilloso de los regalos, el Corazón de Jesús” (Cfr. Testamento Espiritual). Esta indicación no es una pía o simple recomendación, sino el núcleo de su experiencia espiritual, que lo ha llevado a la fundación de la Congregación. Hablar del corazón no significa designar un sector o una parte de la persona, sino la globalidad de su ser, su interioridad en oposición a lo que es superficial.
La herencia que el P. Dehon ha querido compartir con nosotros es su experiencia del amor de Dios testimoniada en Jesús, Jesús mismo es el don. La misma carta que os fue enviada a todos vosotros, con ocasión del 14 de marzo, día de su nacimiento, con un estilo más narrativo y existencial, nos ha dado la posibilidad de acercar, una vez más, la figura del Fundador y recoger lo que le ha motivado y sostenido a lo largo de toda su vida, su experiencia de fe.
Hablando del Sagrado Corazón de Jesús, el P. Dehon quiere invitarnos a dirigir la mirada sobre la humanidad de Jesús como Verbo hecho carne y que ha venido a habitar entre nosotros (Jn 1,14). En sus gestos, se puede contemplar la solicitud de Dios para con la humanidad. Muestra su cercanía a cada persona, independientemente de la raza, cultura o condición social. Es a partir de ésta su humanidad, como Emmanuel (Dios con nosotros), que Jesús llega a ser al mismo tiempo, revelación del amor de Dios y modelo imitable, un camino posible para todo hombre y mujer en este mundo.
Una vez más hacemos memoria de un Dios que haciéndose niño ha nacido para todos. ¡Ven todavía, Señor Jesús! Ven allí donde florece una humanidad silenciosa y desolada, donde se muere y se marginan a los más débiles, y donde es grande la injusticia social. Ven entre nosotros, en nuestras comunidades, en nuestra Familia Dehoniana. Ven a buscarnos y consolarnos para que nuestro camino sea todavía lleno y rico de esperanza. Ilumina las entidades y los acontecimientos que se celebrarán en el año próximo, para que nuestra respuesta sea siempre más cercana a lo que tu quieres y, en el encuentro con nosotros, tantos hermanos y hermanas puedan hacer experiencia de ti, que eres el Dios entre nosotros. A cada uno de vosotros, el augurio de una Santa y Feliz Navidad y de un 2011 rico de bendiciones.
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