MADRID, viernes 27 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Este jueves, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, presidente del comité organizador local de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), pronunció que a tres meses de la Jornada Mundial de la Juventud hay cerca de 400.000 jóvenes inscritos de 182 países.
“Los jóvenes tienen ‘una vida por delante’, la Jornada Mundial de la Juventud es una oportunidad para que se dejen iluminar por Cristo, y allí en su corazón y en sus sentimientos de entrega y solidaridad descubran los cimientos de su vida”, explicó.
“Los frutos de entrega de las Jornadas Mundiales se pueden ver en el corto alcance: son muchas las vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada, al matrimonio, que surgen de cada Jornada Mundial. Pero también y sobre todo, en el largo plazo, suponen una contribución a la sociedad actual: energía para resolver la crisis y fortalecer el camino de la paz”, destacó.
Las Jornadas Mundiales de la Juventud “son una iniciativa personal de Juan Pablo II, que apostó por una nueva generación de jóvenes los jóvenes de 2000. Ahora, Benedicto XVI retoma este legado. Es el papa quien convoca y atrae a los jóvenes. El papa en su última encíclica Caritas in Veritate no deja de abordar ninguno de los problemas de la sociedad actual… pero siempre tienen un punto de referencia en común: la entrega, la solidaridad, la caridad”, recordó.
“No se puede pasar por alto que la elección de España no es casualidad, sino que tiene que ver con la proyección de riqueza espiritual de la historia de este país, en la historia de la Iglesia y la cultura de Occidente. No hay más que ver la impronta espiritual de los patronos de la Jornada Mundial: san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Ávila, santa Rosa de Lima, san Francisco Javier…”, recalcó.
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